Albert Puntí

Retratos de Grupo

En su libro The pencil of nature (1844), Henri Fox Talbot escribe;”la cámara fotográfica tarda el mismo tiempo en hacer el retrato de una persona que de varias”. Esta afirmación que ahora nos parece evidente no lo era en aquel entonces, ja que el pensamiento sobre la construcción de imágenes estaba dominado por la manera de trabajar de la pintura, en la que el precio venia determinado por la superficie de la obra i por el número de personajes que aparecían, a más personajes, más tiempo de trabajo.
A pesar de que las palabras de Fox Talbot son ciertas, cuando miramos trabajos de retrato artístico de fotógrafos y pintores, nos damos cuenta de la paradoja de que en la fotografía de autor hay un predominio casi absoluto del retrato individual, mientras que en pintura hay muchos retratos colectivos. Lo que ocurre es que la cámara puede fotografiar muchas personas al mismo tiempo e incluso organiza automáticamente el espacio creando una perspectiva cónica monocular, pero lo que no hace automáticamente la cámara, es una composición coherente con los personajes que aparecen en la imagen. Por esta razón, tal como nos indica el propio Talbot; al fotógrafo que quiera retratar grupos tendrá que aprender a colocar los personajes convenientemente distribuidos para formar una composición harmoniosa. Por esta razón, el fotógrafo de instantáneas, acostumbrado a auto limitarse a la “realidad”, a menudo carece de conocimientos de composición y por ello abundan los retratos unipersonales con el personaje centrado en medio de la imagen, o retratos de grupo con los personajes en fila, uno al lado del otro, sin ninguna interacción ni subordinación entre ellos, sin ninguna historia, todos mirando0 directamente a la cámara.
La composición/El gesto/La expresión facial
El primer elemento a trabajar en la imagen es la composición, un elemento a menudo olvidado en la fotografía de grupo, el objetivo debe ser el de crear composiciones en las que los distintos personajes interactúen, ya sea de manera jerarquizada o no, entre ellos y el espacio que les rodea.
El segundo elemento es el gesto, ya que una vez distribuidos los personajes en el espacio, hay que trabajar un entrecruzamiento de gestos i miradas entre ellos que se corresponda con la escena que se quiere construir.
Finalmente tenemos el problema de la expresión facial, ya que a no ser que dispongamos de muy buenos actores, es difícil que personas no preparadas sean capaces de representar diferentes emociones frente a una cámara, de una manera escenificada. Por el contrario, cualquier persona de manera espontánea (sin actuar), en la vida diaria, es capaz de mostrar con su rostro todo tipo de expresiones; de alegría, dolor, tristeza…etc . Por esta razón, la base de todo el proyecto estará en captar expresiones espontaneas del la gente de la calle y posteriormente con las posibilidades que ofrece el fotomontaje digital, construir personajes de los que podemos modificar el gesto y estructurar la composición
Guiar la mirada

Tanto David Hockney en un texto de 1982 “On Photography”, como Dalí en su “Los 50 secretos del artista”, entre otros, estudian la cuestión del tratamiento diferenciado de las diversas partes de una imagen en función de su interés. Estos autores remarcan el hecho de que cuando un artista pinta un retrato, no dedica el mismo tiempo ni tiene el mismo cuidado con un elemento como la mirada, que cuando pinta la manga de un vestido, porque en una imagen y en este caso en un retrato, no todos los elementos tienen el mismo interés y el artista ha de dirigir la mirada hacia aquellos elementos que considera más importantes.

Por el contrario, la cámara es incapaz de diferenciar y dedica la misma atención y tiempo a cualquier elemento de una imagen y el fotógrafo dispone de pocos elementos (diafragma, reservas..) para un enfoque selectivo. Afortunadamente, mientras que en la fotografía analógica el paso fundamental era la captura y las posibilidades de tratamiento posterior de la imagen eran limitadas, la fotografía digital permite un tratamiento de la imagen casi ilimitado, que nos da la libertad artística de poder diferenciar los elementos de una imagen, aplicando a cada uno de ellos el tiempo y la dedicación que consideremos conveniente según cada proyecto. Es por esta razón que en esta serie he utilizado un software de tratamiento pictórico que me permite unos acabados que me ayudan a dirigir la mirada del espectador hacia aquellos elementos que considero más interesantes.

El proyecto

Esta serie es un proyecto de retrato de grupo, aunque no en el sentido estricto de retratos de grupo homogéneos, sino en el sentido de retratos no individuales y en los que la composición juega un papel relevante. Cada imagen parte de una idea previa, que toma vida en un fotomontaje creado a partir de personajes y espacios captados individualmente de la realidad cotidiana. Por lo tanto no se trata de imágenes capturadas, sino creadas, no es un proyecto de fotografía documental, sino de fotografía creativa o artística.
En este proyecto de retratos colectivos, quiero trabajar la composición de los personajes y dar distinta importancia a diferentes personajes y elementos, dedicándoles un tiempo y un tratamiento diferenciado. De ahí la utilización de un tratamiento pictórico-digital que permite un enfoque selectivo y un tipo de detalle , mucho más complejo que el que ofrece la cámara fotográfica.
La temática de la serie son instantes de la vida cotidiana, en los que aparecen diversos personajes, tanto en espacios interiores como exteriores y en los que la luz juega un papel especial como unificadora de la imagen.
En definitiva se trata de un proyecto de retrato colectivo, en el que cada tipo de luz cohesiona y da carácter al montaje y en el que el método de trabajo quiere ser el mensaje.