Albert Puntí

PROYECTO NO-LUGARES

BAUDELAIRE Y LA MODERNIDAD

Charles Baudelaire reclama en sus escritos agrupados en “El pintor de la vida moderna”, que la pintura refleje la sociedad en la que vive el artista. “En cada época los hombres se han vestido de una forma diferente y es la moda , la que ha de servir para que el pintor de su visión de la sociedad en la que vive”.

En el siglo XIX las Academias de Bellas Artes exigían a los pintores cuadros de historia, cuadros sobre hechos históricos de la época de los romanos, la edad media…y por otra parte en Europa triunfaban artistas como Meissonier que vestía a sus personajes con ropajes del siglo XVIII, o autores como Alma Tadema, Leon Gerome o Waterhouse, que pintaban escenas de la vida cotidiana de los romanos, o leyendas artúricas. Para Baudelaire el pintor ha de; “buscar por todas partes la belleza pasajera, de la vida presente, el carácter de lo que el lector nos ha permitido llamar modernidad”.

Los impresionistas rompen con la pintura académica y pintan sus personajes tal como visten en su época. Pero aparte de la vestimenta hay que tener en cuenta que en la pintura histórica, la decoración, la arquitectura y los medios de transporte pertenecen a épocas pasadas. Para retratar el presente es necesario que la arquitectura, la decoración… también sean actuales. Cuando Monet pinta la catedral de Rouen bajo distintos tipos de luz, está haciendo un estudio pictórico muy interesante, pero no está pintando la actualidad (la modernidad en palabras de Baudelaire), mientras que cuando pinta los trenes de la estación de Saint Lazare, sí que está representando la modernidad de finales del siglo XIX. El impresionista que mejor retrata la arquitectura de la “vida moderna” es Gustave Caillebotte, que pinta a la gente paseando por los nuevos bulevares que se están abriendo en París (Calle de París, día de lluvia), o la nueva arquitectura del acero (El puente de Europa).

MARC AUGÉ Y LOS NO-LUGARES DE LA SOBRE-MODERNIDAD

La modernidad de la que nos habla Baudelaire corresponde al final del siglo XIX y se extienda hasta los años 60-70 del siglo XX, cuando se empieza a hablar de posmodernidad. Es evidente que a lo largo de más de un siglo la sociedad ha cambiado de una forma radical, primero debido a la evolución de los medios de trasporte (automóvil y avión)y los medios de comunicación (teléfono, radio, televisión) y desde finales del siglo XX por el desarrollo de la informática, internet y la telefonía móvil.

El antropólogo Marc Augé define la sociedad actual como sobremodernidad o hipermodernidad. De acuerdo con este autor lo que define a la sociedad actual es la superabundancia de acontecimientos, la superabundancia espacial y la individualización de las referencias.

La superabundancia espacial y los cambios de escala producidos por la evolución de los medios de transporte y comunicación comportan la aparición de espacios que son absolutamente necesarios para el funcionamiento del sistema, pero que desde un punto de vista antropológico no son ni identitarios, ni relacionales, ni históricos. Son los no-lugares.

Para Augé un lugar es un espacio habitable, que crea relaciones, tiene identidad y una historia, mientras que un no-lugar es un espacio de paso, un punto de tránsito y ocupación provisional. El no-lugar no crea ni identidad singular ni relación, sino solitud y similitud.

Una de las características esenciales de la sobremodernidad es la creación de no-lugares; autopistas, aeropuertos, vías férreas, estaciones de servicio, hipermercados….. El espacio público de la sobre-modernidad ya no es la plaza ni la calle; es el no-lugar. Los bulevares son el espacio de la modernidad, las rondas periféricas y las autopistas los espacios de la sobre-modernidad.

El concepto de no-lugar exige una revisión de la representación pictórica de la ciudad, puesto que si aceptamos que la característica definitoria de la sobre-modernidad es la creación de no-lugares. Pintar los paseos, los jardines o el centro histórico de la ciudad (es decir, los lugares), sería tan anacrónico como representar a sus habitantes vestidos de acuerdo con la moda del siglo XIX.

METODOLOGIA DE TRABAJO

La mayoría de los no lugares presentan una serie de dificultades técnicas (permisos, peligrosidad del espacio…), que imposibilitan prácticamente pintar in-situ, por lo que lo más efectivo es recurrir al uso de la fotografía para conseguir una documentación básica para pintar los no-lugares.

El uso de la fotografía en una fase inicial del trabajo, no implica necesariamente un interés en crear imágenes hiperrealistas, ni en copiar fotografías, sino que en mi caso el trabajo fotográfico es simplemente un punto de partida. Por otra parte, incluso dentro de lo que se ha definido como fotorrealismo/hiperrealismo hay una pluralidad de autores, con temáticas y estilos diferentes, que en la única cosa en la que coinciden, es que no pintan directamente de la naturaleza, sino que parten de un trabajo fotográfico.

Técnicamente mi trabajo se diferencia claramente de aquellos autores fotorrealistas que utilizan fundamentalmente el aerógrafo, a fin de conseguir imágenes que parezcan fotografías i que crean imágenes con una gran profundidad de campo, en las que desde el primer al último plano todo está enfocado, renunciando a crear una perspectiva atmosférica.

Muchos de estos autores fotorrealistas están más interesados en el resultado estético que en el tema, incluso algunos de ellos consideran que el tema no tiene importancia. Por el contrario, para mí el tema es tan importante como su tratamiento y en el caso de los no-lugares, el tema condiciona la propuesta estética, que tendrá que basarse más en el concepto de sublime que en el de belleza.

Albert Puntí